La forma de la caja torácica influye mucho en el contorno de la cintura. En algunas personas, las costillas inferiores (llamadas costillas flotantes) tienen una posición que ensancha la cintura y dificulta la percepción de una silueta definida. En el pasado, algunos cirujanos extraían las costillas 11 y 12 para reducir el diámetro torácico, pero ese tipo de resección conllevaba riesgos mayores, exigía un periodo de recuperación más largo y podía causar complicaciones respiratorias y de estabilidad en la caja torácica.
En los últimos años, la cirugía plástica ha evolucionado y ofrece alternativas menos invasivas. La remodelación costal se enfoca principalmente en las costillas flotantes, modificando su posición y el ángulo de los arcos costales sin necesidad de extraerlas. Esta técnica moderna se basa en osteotomías y remodelación del cartílago costal, en las que el hueso o el cartílago se fracturan de forma controlada y se reposicionan para crear una cintura más estrecha y simétrica. En lugar de sierras tradicionales, se utiliza el piezótomo, un dispositivo ultrasónico que corta el hueso sin dañar los tejidos blandos, permitiendo una gran precisión y menor traumatismo.
Indicaciones y beneficios
- Cintura más definida: al ajustar la posición de las costillas 11 y 12, la técnica reduce la anchura del tórax inferior, proporcionando un contorno de cintura más estrecho y armonioso.
- Corrección de asimetrías torácicas: se pueden ajustar pequeñas diferencias en la posición costal, logrando un equilibrio entre el lado derecho y el izquierdo.
- Recuperación rápida: como no se remueven completamente los huesos, la recuperación suele ser más cómoda y rápida que la extracción de costillas.
- Seguridad: centrarse solo en las costillas flotantes evita afectar las costillas que protegen órganos vitales; además, el uso del piezótomo reduce el sangrado y la agresión a los tejidos.
El procedimiento
La cirugía se realiza bajo anestesia general. A través de incisiones discretas, el cirujano accede a las costillas flotantes, realiza pequeñas fracturas controladas en el hueso o cartílago y reposiciona las costillas hacia el interior. Tras fijarlas en su nueva posición, la piel se sutura. En la mayoría de los casos el paciente recibe el alta el mismo día o al siguiente.
Postoperatorio
En los primeros días es normal sentir cierta molestia e inflamación; se prescriben analgésicos para controlar el dolor. El uso de un corsé o faja posoperatoria es esencial para mantener la nueva estructura mientras las costillas cicatrizan. Durante las primeras semanas se recomienda evitar levantar pesos y limitar los movimientos bruscos del torso. Una recuperación adecuada también implica una dieta equilibrada e hidratación para favorecer la regeneración de los tejidos. Las consultas de seguimiento permiten al cirujano monitorizar la cicatrización y ajustar el uso de la faja según sea necesario.
Consideraciones
La remodelación costal está indicada para pacientes sanos que desean reducir la circunferencia de la cintura o corregir deformidades leves de la caja torácica. Aunque ofrece resultados estéticos inmediatos, la remodelación completa se consolida en varias semanas. Al tratarse de una cirugía ósea, debe realizarse únicamente por cirujanos plásticos experimentados y en un entorno hospitalario. Cada cuerpo es único; por eso, una evaluación personalizada ayudará a determinar si esta técnica es la más adecuada.
Antes de optar por la remodelación costal, conviene hablar con el cirujano sobre expectativas, riesgos y beneficios. Un enfoque cuidadoso e individualizado asegura una cintura más armoniosa con seguridad y comodidad.
